La lucha entre vida y basura en el océano

Por Nicole Vasconcelos Fujii

Alrededor de 100 000 animales marinos mueren cada año por la eliminación irregular de plásticos en el océano. He aquí cómo podemos evitarlo para tener el océano que queremos en un futuro sano y consciente.

¿Qué es el océano? ¿Por qué la vida marina es tan importante para el planeta?

Utilizaré el término océano para referirme a los cinco océanos del planeta Tierra: Atlántico, Pacífico, Índico, Antártico y Ártico; después de todo, es importante tener en cuenta que todo lo que hacemos repercute no sólo en una región sino en todo el planeta.

La lucha entre vida y basura en el océano

“Las aguas poco profundas de la zona costera son entornos con una gran biodiversidad, distribuida en ecosistemas como los arrecifes de coral (en la imagen)”. Fuente: Sgr/Unsplash; Christofoletti (2019).

El océano es responsable de cubrir más del 70 % de la superficie de la Tierra y alberga unas 250 000 especies marinas, sin contar las que aún no conocemos. Además de servir de hogar a estos animales y plantas, es responsable de regular la humedad, la estabilidad del clima y las condiciones meteorológicas, y configura la química de la Tierra.

A través de una entrevista online, la bióloga Tássia Biazon informó que “la vida marina, además de ser proveedora de vida en el planeta, genera servicios ecosistémicos”. Según la bióloga, al menos el 50 % del oxígeno que respiramos en este momento es el resultado de la absorción de dióxido de carbono y la liberación de gas oxígeno, trabajo realizado por microorganismos marinos llamados fitoplancton. Además, los servicios generados por la vida marina implican, por ejemplo, el ciclo del agua. Se sabe que el 97 % del agua de nuestro planeta es salada, y es esta agua la que renueva el ciclo del agua, trayendo la lluvia al continente.

¿Cuáles son los principales contaminantes del océano? ¿Qué acciones la perjudican?

Todos los seres vivos dependen del agua, aunque sea indirectamente. Por lo tanto, debemos prestar atención a todas las prácticas que afectan al océano, y tener cuidado con ciertos tipos de materiales y productos.

Eliminación irregular y fugas

Hay varios factores que influyen en la contaminación del agua y, en contra de lo que mucha gente piensa, la eliminación irregular de los residuos es sólo uno de ellos. Todo lo que se desecha en el sistema de alcantarillado ―cuando no se trata de forma adecuada― afecta al océano, como los detergentes, medicamentos y productos de limpieza; además de la fuga de fertilizantes y pesticidas, y la contaminación de las aguas subterráneas por los componentes orgánicos resultantes de los purines (líquido formado por la orina de animales, aguas de lluvia y sobrante de estercoleros).

Según una investigación realizada por el Foro Económico Mundial de Davos, si seguimos por este camino, los océanos tendrán más plástico que peces en 2050. El problema es tan grave que, según las investigaciones, cada año arrojamos al océano alrededor de ocho millones de toneladas de basura, la mayor parte de ellas compuestas por artículos de plástico. Es como si vaciáramos un camión de basura en el mar cada minuto.

Para tener una idea, en Paraná, Argentina, sólo en el verano de 2018 se recogieron 760 toneladas de basura en la orilla del mar, según el balance del gobierno estatal.

Y no se queda ahí. Según un estudio realizado por la Universidad de Queensland (Australia), alrededor de 100 000 animales marinos mueren cada año como consecuencia de la eliminación irregular de plásticos en el océano.

Vertidos de petróleo de las industrias petroquímicas

Se sabe que los vertidos de petróleo y productos químicos se consideran una catástrofe ambiental, porque son capaces de intoxicar a los animales marinos y han matado a miles de aves, peces y corales.

El 99 % de las aves marinas habrá comido plástico para 2050

Algunos datos preocupantes.
Imagen: Giovanna Prata Fontes. Con datos de Winkel (2018), ANDA (2020).

Para 2050, los océanos tendrán más plástico que peces
Cada año se arrojan al océano 8 millones de toneladas de basura
100 mil animales marinos mueren cada año a causa del plástico en el océano

Industrias y eutrofización

Las industrias y las centrales eléctricas no escapan a este escenario. Cuando el agua se utiliza para enfriar equipos, como los de las centrales termoeléctricas, y se devuelve al medio ambiente, tiene un impacto directo en la vida marina, ya que muchos animales son sensibles al aumento de la temperatura (unos 15 ºC). Además, se produce un fenómeno llamado eutrofización, que puede ser natural o antrópico. La eutrofización causada por el ser humano se clasifica como cultural o artificial, y se desencadena cuando se eliminan residuos (como las aguas residuales domésticas e industriales) en el medio marino, o cuando se utilizan indebidamente los abonos orgánicos (en el caso de los pesticidas y fertilizantes). Esta eliminación conduce a un exceso de nutrientes, de ahí el nombre ―del griego eutrophos, que significa bien nutrido― que suena bien, pero que en realidad es una verdadera pesadilla para la vida marina. Con el exceso de nutrientes se produce un aumento incontrolado del número de algas microscópicas y cianobacterias, que forman una capa que reduce el paso de la luz, provocando la muerte de muchas especies que realizan la fotosíntesis para sobrevivir. Con la disminución de estos seres fotosintetizadores se produce una importante reducción del oxígeno disuelto y de la disponibilidad de alimentos. Además, la muerte de estos seres aumenta la disponibilidad de nutrientes para los descomponedores aeróbicos, que aprovecharán el poco oxígeno que queda en el proceso de descomposición, acelerando aún más la disminución de gases, y llevando a muchos animales y plantas a la muerte.

Microplásticos

Por último, ¿conoces esa purpurina de colores tan popular en los carnavales y en la decoración de juguetes? Aunque son partículas diminutas y muy bonitas, la purpurina es uno de los muchos microplásticos que existen y que pueden ser extremadamente peligrosos para la vida marina.

La purpurina está formada por trozos de plásticos copolímeros, láminas de aluminio, dióxidos de titanio, óxidos de hierro, oxicloruros de bismuto u otros materiales pintados en colores metálicos, neón e iridiscentes para reflejar la luz en un espectro de destellos. ¿Pero sabes lo que es tan malo? Ninguno de estos materiales puede reciclarse y su tiempo de descomposición es de unos 400 años.

¿Cómo puede algo tan pequeño ser tan dañino?

Con el tiempo, las botellas y los envases se descomponen hasta llegar al punto de ser considerados microplásticos, y ese es precisamente el problema de la purpurina, que ya está en esa fase. Además de ser extremadamente pequeña, la purpurina tiene la capacidad de absorber productos tóxicos como plaguicidas, metales pesados y otros tipos de contaminantes orgánicos persistentes, lo que agrava aún más el daño a la salud de la biodiversidad que genera.

Además, el plástico puede contener a menudo bisfenol, un compuesto orgánico sintético capaz de provocar cáncer, abortos, infertilidad, diabetes, síndrome de ovarios poliquísticos, y un sinfín de disfunciones en animales y humanos.

Por último, cuando los pequeños animales ingieren estos microplásticos contaminados acaban intoxicados, y al ser comidos por animales más grandes, extienden esta intoxicación por un área incalculable, dañando el alimento y al propio ser humano.

En una investigación realizada y publicada por la Sociedad Química Americana, los científicos recogieron 15 marcas de sal de cocina de diferentes supermercados de China y encontraron partículas de plástico en todas ellas. Otro estudio publicado por The Guardian, realizado por Mason, profesor de la Universidad Estatal de Nueva York en Fredonia, encontró microplásticos en la sal de cocina en el Reino Unido, Francia, España, Estados Unidos y también en China, llegando a la conclusión de que los microplásticos se encuentran no sólo en el aire y el agua, sino también en la sal de cocina en todo el mundo.

Aún más impactante, los científicos de la Sociedad Química Americana calcularon que una persona que consume los cinco gramos de sal recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ingiere alrededor de 1 000 partículas de plástico al año. En el caso de los consumidores europeos de marisco, esta cifra se eleva a 11 000 partículas de microplástico al año.

Un tercer estudio, dirigido por Philipp Schwabl, investigador de la División de Gastroenterología y Hepatología de la Universidad Médica de Viena, Austria, fue el primero en demostrar la presencia de microplásticos en las heces humanas. El análisis reveló que se encontraron nueve de los diez tipos de plástico en las muestras.

Ya es hora de revertir este triste y mortal escenario.

Algunas iniciativas 

Afortunadamente, el ser humano ya ha buscado formas de sortear el escenario, apuntando a un futuro más sano, sostenible y consciente.

Núcleo Maré

Los garis do mar, como se les llama, son voluntarios que trabajan en el proyecto Núcleo Maré, ayudando a limpiar las playas. Recogen la basura, con el objetivo de cuidar la playa de Amores en Barra da Tijuca, en el estado de Río de Janeiro, Brasil. El proyecto de Río de Janeiro recoge alrededor de una tonelada de basura en un tramo de sólo 1 km, siendo los productos más encontrados los objetos de plástico y, hoy día, las máscaras de combate contra COVID-19.

Década de los Océanos

En 2017, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró los años 2021 a 2030 como la Década de la Ciencia Oceánica para el Desarrollo Sostenible, más conocida como la “Década de los Océanos”. Este proyecto pretende sensibilizar y ampliar la cooperación internacional en materia de investigación y prácticas dirigidas a la protección de los océanos y la gestión de sus recursos, con el fin de reforzar los compromisos globales de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), en particular el Objetivo número 14: “Conservación y uso sostenible de los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.”

También hay que recordar que la Década de los Océanos no sólo debe ser el centro de atención de las autoridades sino de todas las personas que quieren un futuro mejor y más sostenible.

Década de los Océanos

Ilustración de Nicole Vasconcelos. Con datos de Christofoletti (2019).

Pero, en definitiva, ¿cómo podemos ayudar?

Las iniciativas gubernamentales y globales son muy importantes, pero no servirán de nada si la gente siempre deja que el siguiente actúe y sigue viviendo como hasta ahora. Para esto, es necesario que todos modifiquemos nuestros hábitos con actos sencillos que pueden cambiar literalmente el mundo.

Por lo tanto, he aquí algunas sugerencias de lo que hay que hacer:

Un océano que necesitamos para el futuro que queremos

Fuente: Winkel (2018).

Para evitar que la purpurina sea nuestra enemiga, algunas alternativas son:

  • Sustituirla por polvo de mica, natural y no tóxico para el medio ambiente.
  • ¡Hacer tu propia purpurina en casa! (https://www.ecycle.com.br/6267-glitter-ecologico.html);
  • Evitar los productos que contienen polietileno o polipropileno en la etiqueta, porque indican que contienen microplásticos.

Otras prácticas muy importantes pueden aplicarse en la vida cotidiana, como las 7 R, mencionadas por la bióloga Tássia Biazon:

  1. Replantearse.
  2. Rechazar.
  3. Reducir.
  4. Reparar.
  5. Reutilizar.
  6. Reciclar.
  7. Reintegrar.

Además, ella afirma que el mejor método para mantener la basura fuera del océano es no permitir que llegue a él, y hace hincapié en el hecho de que siempre debemos prevenir y no remediar los problemas.

Debemos actuar hoy para disminuir las posibilidades de que la basura contamine mañana.

“El océano que necesitamos, para el futuro que queremos”.

Fuentes y material que puedes consultar para saber más sobre el tema

ANDA. (5 de maio, 2020). Plástico mata 100 mil animais marinhos todos os anos. Catraca Livre. Recuperado de https://catracalivre.com.br/cidadania/plastico-mata-animais-marinhos/

El océano que necesitamos, para el futuro que queremos

Azevedo, F., & CBN Curitiba e Assessoria. (27 de dezembro, 2018). Cerca de 100 mil animais marinhos morrem por ano vítimas do lixo jogado na praia. Paraná Portal. Recuperado de https://paranaportal.uol.com.br/

Brasil Escola. (s.d.). Eutrofização. Recuperado de https://brasilescola.uol.com.br/

Brasil Escola. (s.d.). Poluição da água. Recuperado de https://brasilescola.uol.com.br/

Castañeta, G., Gutiérrez, A. F., Nacaratte, F., & Manzano, C. A. (2020). Microplásticos: un contaminante que crece en todas las esferas ambientales, sus características y posibles riesgos para la salud pública por exposición. Revista Boliviana de Química, 37(3), 160-175. Recuperado de https://pubs.acs.org/

Christofoletti, R. (7 de maio, 2019). Sem oceanos, um futuro impossível. Ciência Hoje. Recuperado de https://cienciahoje.org.br/

Da France Presse. (20 de janeiro, 2016). Oceanos terão mais plástico do que peixes em 2050, diz estudo. Globo.com. Recuperado de http://g1.globo.com/

eCycle. (24 de outubro, 2018). Está confirmado: o intestino humano também tem microplásticos. Recuperado de https://www.ecycle.com.br

eCycle. (14 de setembro, 2017). Há microplásticos no sal, nos alimentos, no ar e na água. Recuperado de https://www.ecycle.com.br/

eCycle. (18 de janeiro, 2016). Microplástico no sal de cozinha: é verdade?. Recuperado de https://www.ecycle.com.br/

eCycle. (s.d.). Microplásticos já contaminam até água em garrafa. Recuperado de https://www.ecycle.com.br/

Legnaioli, S. (s.d.) Glitter ecológico: receitas caseiras para brilhar. eCycle. Recuperado de https://www.ecycle.com.br/

Legnaioli, S. (s.d.). Glitter é insustentável: conheça alternativas. eCycle. Recuperado de https://www.ecycle.com.br/5312-glitter.html

Thayane  Zanchetta  Honorato. (19 de outubro, 2015). Os 7 R`s. Recuperado de http://thayconsultoria.com.br/blog/sete-erres.html

Winkel, S. (1 de agosto, 2018). Estamos criando um oceano de plástico? Nova Escola. Recuperado de https://novaescola.org.br/