EnSeñas
Las comadres del agua






Interpretación en Lengua de Señas
Estudiante del Programa de Administración Ambiental
Facultad de Ciencias Ambientales, Universidad Tecnológica de Pereira
El agua y la mujer comparten un mismo lenguaje: ambas fluyen, sostienen, transforman y guardan silencios que revelan el pulso de la vida. En muchas culturas, el agua es vida y la mujer su guardiana natural. En nuestra sociedad, son ellas quienes cuidan, enseñan, comparten, gestionan, resisten y abren caminos, así como lo hace el agua al avanzar entre ríos y territorios. A esas mujeres, que fluyen unidas, como el agua que busca su cauce, las conocemos como comadres del agua.
A lo largo de la historia, las mujeres han sido esenciales para la gestión y conservación del agua, así como de los ecosistemas donde se encuentra este vital recurso. Sin importar que sean campesinas, indígenas, afrodescendientes o ciudadanas del común, muchas se encuentran afianzando esa vocación de liderazgo, pues su comunidad ha depositado en ellas la confianza y capacidad para transmitir, valorar y potenciar la esencia del agua como recurso vital.
Particularmente en Colombia, las mujeres se han convertido en un referente de protección y gestión del agua. Por ejemplo, las mujeres indígenas wayuu, en La Guajira, recorren largas distancias para llegar a jagüeyes cada vez más vacíos y deteriorados; de su esfuerzo diario depende que en las rancherías haya agua para lo esencial. En el Pacífico, las matronas sostienen la economía local a través del turismo de naturaleza, aun sin la certeza de disponer de agua segura para sus familias y visitantes. Y en la región Andina, las mujeres campesinas no solo trabajan sus suelos fértiles, sino que también defienden los páramos y alertan sobre los riesgos del desabastecimiento ante presiones extractivistas que reducen la disponibilidad y la calidad del agua, y afectan directamente a sus comunidades.
También existen comadres en la ciencia: investigadoras y docentes que estudian los ecosistemas acuáticos, monitorean la calidad y cantidad del agua, y construyen conocimiento desde laboratorios y centros de investigación. Muchas de ellas son referentes académicos y mentoras nacionales e internacionales, y su trabajo es esencial para fortalecer el conocimiento, su aplicabilidad a las realidades en los territorios, y para orientar decisiones informadas en políticas ambientales y de conservación.
Ya sea desde el emprendimiento, la educación, la defensa del territorio o la investigación, las comadres del agua tejen puentes entre la sociedad y la naturaleza. Son presencia constante nos recuerda que proteger el agua es un acto colectivo y urgente. Porque solo cuando conocemos y reconocemos su valor y actuamos en consecuencia, aseguramos que este bien sagrado siga fluyendo para las generaciones futuras.