Revista Digital Agua Simple – Agua y Mujer

Mililitros de mí - Revista digital Agua Simple

Agua y mujer en mi comunidad

Juan Diego Contreras Zavala

La relación entre las mujeres y el agua no es casual, es el resultado de miles de años de roles de género, desigualdades estructurales y dinámicas culturales que, en la actualidad, siguen vigentes en distintas comunidades a lo largo del mundo.

En mi comunidad, Tapexco, ubicada en la Sierra de Tequila, en el estado de Jalisco, México, el agua siempre ha representado un gran problema desde los inicios del poblado, alrededor de 1850. La gestión del agua ha recaído históricamente en manos de las mujeres. Mi comunidad es pequeña y está cruzada por varios arroyos. Las mujeres se dirigían al arroyo más cercano, llamado arroyo del “Paredón”.

En temporada de lluvias, acudían cada día por la mañana al arroyo con hasta cinco barriles que cargaban sobre la cabeza. De forma ocasional se dirigían al Cerro de la Cruz, donde cruzaba otro arroyo. Aunque este último estaba más lejos y requería subir un cerro muy alto, preferían su agua por ser de mejor sabor. No obstante, la mayor parte del tiempo se optaba por el arroyo del “Paredón”.

Se desplazaban hasta el arroyo más cercano, situado a 45 minutos, para recolectar agua. Las mujeres (madres, niñas, adolescentes) iban a buscar agua para uso doméstico y potable. La transportaban a sus casas con el barril sobre la cabeza, caminaban largas distancias, y cruzaban cerros, subidas y bajadas. A la orilla del arroyo lavaban la ropa o las servilletas para los quesos en piedras que ellas mismas instalaban, y también se bañaban allí.

Cuando llovía, recolectaban el agua mediante las tejas de los techos. Cuando pasaba la temporada de lluvias y el arroyo se secaba, cavaban pozos con palas o picos. La profundidad del pozo era de unos cinco metros. El agua era para uso doméstico y potable, y la llevaban a sus hogares con los barriles sobre la cabeza.

En 1975 se instalaron tuberías para transportar el agua al centro del rancho, donde había un depósito. Cada familia tenía su propia manguera y, a la hora acordada, la abrían para mandar agua a su hogar. El agua era potable y de uso doméstico. Finalmente, en 2005, llegó una red de agua potable al rancho, abastecida por un pozo de doscientos metros de profundidad. En la actualidad, el agua pasa a un depósito donde se almacena antes de distribuirse.